Déficit Alfa-1

¿Qué es el Déficit de Alfa-1?

La Deficiencia de Alfa-1 Antitripsina (DAAT) es un trastorno que se trasmite genéticamente de padres a hijos. Este trastorno puede resultar en serias complicaciones pulmonares hepáticas y cutáneas en adultos. Bebes y niños suelen nacer con ictericia y en algunos casos puede derivar en complicaciones hepáticas. En la actualidad se sabe que el déficit puede causar otras afecciones que todavía no han sido investigadas o descubiertas.

La proteína Alfa-1 antitripsina (AAT) es producida en el hígado. En algunos casos existen personas con una disminución agravada de esta proteína, lo que se conoce como Déficit de Alfa-1 Antitripsina.

La AAT es un inhibidor de la elastasa y una de sus principales funciones es proteger los pulmones por irritantes inhalados tales como el humo del cigarrillo, polvo, polen, entre otras variantes. En el Alfa-1, la AAT producida por las células del hígado es anormal, se conglomera entre sí y no puede ser liberada a una velocidad normal (a esto se lo conoce como polimerización). Esto lleva a que el nivel de AAT en la sangre esté marcadamente disminuido, produciendo enfermedades colaterales, entre ellas EPOC, enfisema pulmonar, hígado graso, cirrosis, en algunos casos paniculitis. Al día de hoy se ha descubierto que el Alfa-1 Antitripsina es un antiinflamatorio por naturaleza, por lo cual se desconoce que otro tipo de afecciones podría generar el déficit de esta encima. 

 

¿Por qué ocurre el Déficit de Alfa-1?

El Déficit de Alfa-1 es un trastorno genético hereditario. Cada persona recibe dos copias del gen que produce la proteína, una de cada progenitor.
La combinación de estas copias determina si la persona es portadora o si tiene un déficit parcial o severo.

El gen de la AAT presenta diferentes variantes; a día de hoy se conocen más de 150 mutaciones:

  • El alelo normal se llama M (PiM).

  • Las variantes deficitarias más comunes son:

    • S (PiS): reduce la AAT a alrededor del 50–60% del nivel normal.

    • Z (PiZ): puede disminuir la AAT hasta un 80–90%.

Los fenotipos deficitarios más frecuentes son ZZ (riesgo alto) y SZ (riesgo moderado).
Quienes tienen MZ son considerados portadores: pueden transmitir el gen alterado y, aunque no suelen desarrollar la enfermedad, sí presentan un ligero aumento del riesgo.

¿Qué dificultades puede provocar?

La alteración del gen que produce la AAT puede comprometer tanto la función pulmonar como la hepática. Los problemas aparecen con mayor o menor gravedad según el fenotipo y la exposición a factores externos como el tabaco, el humo de biomasa y factores laborales (exposición a contaminantes inhalados), entre otros.

Enfermedades pulmonares

El Déficit de Alfa-1 aumenta la probabilidad de desarrollar enfisema pulmonar y otras enfermedades respiratorias, especialmente en adultos.
De hecho, la OMS y sociedades científicas recomiendan estudiar el Alfa-1 en todos los pacientes diagnosticados con EPOC, ya que su detección suele ser tardía. En uno de sus enunciados, la OMS recomienda realizar al menos una vez en la vida un análisis de DAAT en todos los pacientes con EPOC.

Enfermedades hepáticas

La acumulación de AAT en el hígado puede originar:

  • Colestasis neonatal

  • Hepatitis juvenil

  • Cirrosis

  • Hepatocarcinoma en casos avanzados

Los recién nacidos y niños suelen tener ictericia y ser los primeros en mostrar manifestaciones hepáticas, pero los adultos con DAAT, sobre todo si tienen enfermedad respiratoria, deberían realizar controles hepáticos de manera periódica.

¿Todos desarrollan alguna enfermedad?

No necesariamente. El Déficit es una predisposición genética, no una enfermedad en sí misma.
Muchas personas nunca llegan a manifestar problemas respiratorios o hepáticos, especialmente si evitan factores de riesgo como el tabaco.

Un diagnóstico precoz y un seguimiento adecuado pueden marcar una gran diferencia en la calidad de vida.